Pablo Ortiz

Guitarrista Costarricense

Crítica de música: ¿Director o metrónomo?

Posted on Oct 26, 2010

Crítica de música: ¿Director o metrónomo?

Solista. El costarricense Pablo Ortiz se lució en la guitarra Aparte del desempeño sensitivo, preciso y diligente del costarricense Pablo Ortiz, como solista en el Concierto para guitarra y orquesta, opus 67, del inglés Malcolm Arnold (1921-2006), recibí pocas satisfacciones estético-musicales del décimo concierto de la temporada oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Con el ruso Mark Kadin en el podio como director invitado, la función se llevó a cabo el viernes 22, en el Teatro Nacional (TN), ante una audiencia más bien escasa. Dos conocidas piezas completaron el programa: al comienzo, el Adagio para cuerdas, en si menor, opus 11, del estadounidense Samuel Barber (1910-1981); al final, la Sinfonía fantástica, opus 14, del francés Hector Berlioz (1803-1869), ambas ejecutadas por la OSN en muchas ocasiones. Arnold y Ortiz. La ágil y puntual interpretación de Ortiz no merecía el acompañamiento indiferente y descuidado que le brindó el director. Arnold compuso la obra en 1957 y la dedicó al famoso guitarrista británico Julian Bream, que la estrenó dos años después. Se trata de una pieza melodiosa, compuesta en los tres movimientos tradicionales, orquestada con maestría y de escritura prolija e idiomática para la guitarra. En ella es notable la influencia del jazz, sobre todo en el lento movimiento central, una especie de canto fúnebre en memoria del franco-gitano Django Reinhardt (1910-1953), gran guitarrista de jazz. En la función, Pablo Ortiz interpretó la obra por vez primera en el país y, además, en ausencia de una cadenza en la pieza para lucimiento exclusivo del solista, estrenó una de cuño propio, intercalada entre el segundo movimiento y el movimiento concluyente. Suya también fue la propina con que respondió a los calurosos aplausos, Aire de pasillo, que evoca las tonadas típicas costarricenses. Barber. Al inicio, la sección de arcos de la OSN produjo una sonoridad pulida y entonada en el Adagio de Samuel Barber, cuya versión original para cuarteto de cuerdas data de 1936 y esta versión ampliada de 1938. Sin embargo, en la lectura de Kadin faltó ímpetu al curso elegíaco de la música y el flujo estático del inexpresivo compás metronómico impuesto por el director frustró la intensidad emocional del clímax de la pieza. Berlioz. Después del intermedio, algo similar ocurrió con la obra de Berlioz, estrenada en 1830, que lleva el epígrafe Episodio en la vida de un artista, y que es un hito en la evolución posterior de...

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